Después de haber presentado a Jesús como Mesías ungido de Israel y como luz que viene a realizar su misión desde Galilea, san Mateo nos muestra la actividad del Maestro. Lo primero de todo, su palabra, su mensaje; después vendrán los milagros y las obras del Reino.
Celebramos este domingo una nueva Jornada de la Palabra de Dios, instituida por el papa Francisco el año dos mil diecinueve. Algunas comunidades cristianas aprovechamos esta Jornada para organizar encuentros que nos lleven a una profundización comunitaria y orante en la Biblia. También comienzan a desarrollarse iniciativas para leer en público la Biblia. Esta lectura, si puede ser realizada de forma ecuménica, con hermanos cristianos de otras confesiones, sería una iniciativa preciosa para finalizar el Octavario de oración por la unidad de los cristianos.
Ha pasado la Navidad, ha comenzado el Tiempo Ordinario y, por tanto, recorremos la vida pública de Jesús a través de los textos evangélicos. En este segundo domingo resuenan aún los ecos del bautismo de Jesús, en este caso, desde la perspectiva del evangelio según san Juan.
Nuestro refranero dice que «hasta san Antón, Pascuas son». Es una forma de alargar el tiempo de Navidad hasta las fiestas de los «santos viejos» que se celebraban en invierno en nuestros pueblos, sobre todo para atender a las personas necesitadas en estos fríos días de enero y febrero.
Durante la liturgia de este domingo leeremos, por tercera vez, el Prólogo del evangelio según san Juan. La expresión clave que convierte esta lectura en la más indicada para estos días de Navidad es su afirmación central: “La Palabra se hizo carne y puso su tienda entre nosotros”.
El evangelio de la infancia según san Mateo tiene como protagonista activo en la trama a san José. Se trata de un relato muy bien estructurado, con escenas compuestas de forma paralela, siempre relacionadas con algún texto de las Escrituras.
Las tres últimas escenas nos cuentan la huida a Egipto, la matanza de los inocentes por parte de Herodes y el regreso de Egipto, camino de Nazaret.
Este domingo, al celebrarse la fiesta de la Sagrada Familia, se nos proponen la primera y la tercera de estas escenas: la huida a Egipto y el regreso. La escena central, la matanza de los inocentes, se lee en la festividad de los Santos Inocentes, que este año no celebramos por prevalecer el domingo de la Sagrada Familia.
El texto más famoso del Antiguo Testamento que nos remite al misterio de la Navidad es el oráculo del Emmanuel, en el profeta Isaías. Podemos establecer un paralelismo entre esta promesa y el texto evangélico de este domingo, que nos habla de la anunciación a José de Nazaret.
La vela que se encenderá este domingo en la corona de Adviento es de color rosado: frente al tono morado del resto de las velas, que coincide con el color litúrgico de las vestiduras del sacerdote, el color rosa pretende transmitir un tono de alegría en la liturgia de este tercer domingo de Adviento, el domingo Gaudete, el domingo de la alegría.