LA SED

Hace unos días celebrábamos un Viacrucis cuaresmal por las calles; mientras caminábamos, entre estación y estación, hacíamos silencio y también cantábamos; una canción sonaba especialmente apropiada para aquel pueblo que caminaba en silencio por sus calles: «De noche iremos, de noche, que, para encontrar la fuente, solo la sed nos alumbra, solo la sed nos alumbra». El precioso texto es de san Juan de la Cruz, el gran místico castellano del siglo de Oro.

La paradoja de las imágenes sirve para aumentar la belleza del texto y para darle profundidad: la sed, que pertenece al ámbito de la comida, se aplica a la simbología de la luz. Esta paradoja solo tiene sentido en la dimensión espiritual del ser humano: la sed profunda se convierte en motivación y luz para encontrar el camino que nos lleve a la fuente que pueda saciarnos.

La sed, en este poema, aparece en toda su dimensión positiva: en medio de las noches de la vida, la sed hace posible que encontremos el camino de la fuente, sin perdernos por los oscuros vericuetos de las tinieblas.

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UNA MONTAÑA EN EL DESIERTO

Junto al desierto, el gran símbolo de la Cuaresma es el monte. La semana pasada, la liturgia dominical nos proponía la lectura de las tentaciones de Jesús en el desierto, después de cuarenta días de ayuno; esta semana, la misma liturgia nos propone el monte de la transfiguración como clave para comprender el camino cuaresmal.

 De hecho, en los cuarenta años que Israel tuvo que peregrinar desde Egipto hacia la Tierra prometida, el desierto fue la presencia dominante; pero, en el corazón del desierto, Israel se encontró con un monte, el Sinaí, que cambió el rumbo de su peregrinación. En el corazón del desierto, el pueblo se encuentra con Dios y realiza una alianza que le configurará para siempre.

La montaña de Dios en el corazón del desierto es un símbolo fundamental de la Cuaresma.

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DESDE TIEMPOS DE ADÁN

Conocer a alguien es contar su historia.

Somos tiempo compartido, relaciones que nos configuran, decisiones con sus consecuencias, presencias sobrevenidas; somos memoria exterior e interior de un pasado que nos configura. Nuestros genes son memoria viva de lo que otros vivieron antes que nosotros; nuestros cuerpos son también memoria, a veces doliente, de todo lo que hemos vivido y sufrido en nuestra propia historia. La psicología y el pensamiento, los afectos, todo el mundo interior es también memoria: memoria profunda de lo que hemos vivido, amado y sufrido.

Por eso, conocer a alguien es compartir su vida; describir a una persona es relatar su biografía.

En este tiempo de Cuaresma el pueblo cristiano recuerda su identidad más profunda para reconducir su vida desde las raíces, desde lo que somos verdaderamente. Por eso, las lecturas bíblicas que leeremos cada domingo, sobre todo las del Antiguo Testamento, son un gran relato de la historia de la salvación, desde Adán a los profetas. Los cristianos y toda la humanidad somos fruto de esta historia, llena de belleza y mezquindad.

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IX. PEDRO Y JESÚS | Evangelio según S. Mateo

Continuando con el análisis del evangelio según san Mateo hemos llegado a un momento crítico en la vida pública de Jesús. Comienzan las persecuciones y el Maestro de Galilea tiene que retirarse. Debajo de esta persecución hay una pregunta: ¿Quién es realmente este hombre? Jesús mismo se lo preguntará a los discípulos: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre? Una figura con la que nos podemos identificar y que nos puede ayudar mucho en nuestra vida de cristianos es la de Pedro. Pedro sabe quién es Jesús y lo confiesa públicamente: «Tú eres el Mesías y el Hijo de Dios»; pero, a la vez, duda y tiene miedo… lo que provoca que se hunda en las aguas. Caminemos junto a Pedro y los demás discípulos para que la fe en Jesús siga creciendo en nuestro interior.

Retiro de Cuaresma

El miércoles comienza la Cuaresma: tiempo fuerte en que la Iglesia se prepara para la Pascua (Semana Santa). Os invitamos a tener un retiro en el desierto, como hizo Jesús después del Bautismo. Esperamos Que estas reflexiones os ayuden a entrar durante estos 40 días en el desierto de vuestro interior. ¿Por qué el desierto? El desierto es el lugar de la soledad, la lucha y la tentación… pero también es el lugar privilegiado para encontrarse con el Señor, que nos conduce como hizo con el Pueblo de Israel en el éxodo para que nos enamoremos de Él y obtengamos la verdadera libertad. Esperamos que tengáis una buena oración y un feliz encuentro con el Señor en vuestro propio desierto.

LEGALIDAD Y JUSTICIA

El viernes pasado pude participar en unas Jornadas sobre el Holocausto judío, organizadas por el Ateneo de Almagro. La primera conferencia, sobre la Singularidad del Holocausto, nos dejó a todos con una sensación muy grande de tristeza y silencio, ante el drama que todos conocemos, pero al que nunca nos acostumbramos. Una cosa quedó clara: el Holocausto es un genocidio, un crimen contra la humanidad, que posee una singularidad propia, en la que los dirigentes de un pueblo «civilizado» decretaron el exterminio de millones de personas por la sola razón de su raza.

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VIII. EL DISCURSO EN PARÁBOLAS | Evangelio según S. Mateo

¿En qué consiste el signo de Jonás? ¿Cuál es el pecado contra el Espíritu Santo? ¿Qué significado tienen las parábolas del Reino? En este vídeo nos centraremos en los capítulos 12 y 13 del evangelio según san Mateo. Veremos en la primera parte correspondiente al capítulo 12 que Jesús se enfrenta y tiene varias controversias con los fariseos por cómo entender el Sábado. En el capítulo 13 tenemos el tercer gran discurso de Jesús: el discurso en parábolas. Os invitamos a dar un paseo con Jesús por Galilea y escuchar de sus labios el misterio del Reino.