VISIÓN DE FUTURO

Esta parábola, ¿la has dicho por nosotros o por todos?

Esta fue la pregunta de Simón-Pedro a una de las parábolas que Jesús contó como Maestro del Reino. En otras ocasiones, los discípulos le preguntan sobre el significado de las parábolas; en este caso, Pedro pregunta por los destinatarios, por el ámbito de aplicación de las enseñanzas de Jesús.

Tal vez sea esta una de las claves para entender las parábolas: a quién van dirigidas, a qué realidad intentan responder.

A diferencia de Simón, nosotros solemos pensar que las parábolas, o los avisos de Jesús, se refieren a los demás. ¿A quién no le ha sucedido que, ante una palabra profética en una homilía, ha pensado en alguna persona que le rodea?

La pregunta de Pedro, en cambio, incluye siempre a los discípulos: ¿por nosotros o por todos? Las parábolas, las enseñanzas de Jesús, van siempre dirigidas a “nosotros”, a los discípulos. En algunas ocasiones, también van dirigidas a otros.

En este caso, la parábola es doble: habla del dueño de una casa y de un ladrón. En ambos casos, lo que importa es la llegada inesperada de ambos a la casa y cuál ha de ser la actitud del servidor, del administrador de la casa. Ante el peligro del ladrón o ante la llegada del dueño, el servidor debe estar atento, expectante, preparado.

Este aviso es particularmente significativo cuando el dueño se retrasa: el siervo puede llegar a pensar que nunca vendrá y, por ello, no tendrá que rendir cuentas.

La ocasión y el sentido de esta parábola es claro para los lectores de los evangelios: el Hijo del hombre, cuya venida esperaban inminente, parece que no llega; ¿cuál es la tentación? Relajarse, tomar posesión de la casa, olvidar quién es el dueño y vivir solo del presente.

¿No es este uno de los problemas seculares del ser humano? Dios parece lejano: ¿no será que no existe? Jesús no acaba de venir como prometió: ¿no será que se equivocó en sus promesas? Ante esta lejanía, en la presencia o en el tiempo, ¿no habrá que construir el mundo y gobernar la casa sin contar con el dueño? ¿No es lo que está haciendo el hombre hace ya varios siglos? ¿No es, también, la tentación de la Iglesia en todas sus tareas?

¿Por quién va esta parábola, por el mundo o por los creyentes, por nosotros o por todos? Jesús responde con otra comparación: cuanta más cercanía, más exigencia. La parábola, que es aplicable a todos, se refiere muy particularmente a los discípulos. Los más atentos han de ser los elegidos; a quienes más se exige es a quienes más se les ha concedido.

No es adecuado, por tanto, que el discípulo viva en la queja, mirando siempre lo lejano que está el mundo de Dios, o lo poco que espera la sociedad la llegada del Salvador. La parábola quiere despertar el corazón de los creyentes y sacarlos de su letargo. La casa no es vuestra, la misión no os pertenece: sois administradores de un hogar cuyo dueño es el Señor; vivís, por tanto, a la espera. El futuro es la clave de la misión y la vida de la Iglesia.

Ese futuro que nos configura es, por un lado, fruto de nuestros trabajos: cosecharemos lo que estamos sembrando. Pero, en la perspectiva de Jesús de Nazaret, el futuro es sobre todo irrupción personal de Dios, llegada inesperada y gozosa de Aquel cuya presencia el mundo anhela. La responsabilidad es también esperanza; no estamos solo construyendo el futuro, sino preparando la llegada del Amigo: él es el Futuro.

En esto consiste la fe: confianza en la llegada del Hijo del hombre, saber que él nunca promete en vano. El cielo y la tierra pasarán, pero su palabra permanece, sus promesas se cumplirán.

Dichoso el discípulo que no se ha olvidado de esperar: su proyección de futuro dará esperanza al mundo.

Una respuesta a “VISIÓN DE FUTURO

  1. María Angustias Romero Spínola 12 de agosto de 2022 / 10:48 am

    Muchas gracias, padre Manuel.
    Siempre busco y leo con mucho interés, sus mensajes tan profundos y evangélicos.
    Ahora estoy leyendo el libro «Cautivados por la Palabra», que anunciaba en sus charlas sobre la vocación y sobre el perfil histórico-cristico de Jesús de Nazaret.
    Yo escribí sobre este tema, en unas emisiones que hice en Radio María, durante dos años, en un programa titulado » Oración y Vida». Pero esa en concreto no me la admitió el director, y la tuve que sustituirá, a todo correr, por otra, (me acuerdo bien que era: «orar con los Salmos»). Me dijo que era demasiado teológica o filosófica…. Pero a mi me gustaría saber si contiene algun error y he pensado que Vd. sí podría opinar porque ya le vengo escuchando hace varios años y me admiro y aprendo mucho de sus enseñanzas.
    ¡Qué pena que no vivo en Ciudad Real, pues ya habría ido a verle! Vivo en Madrid. Tampoco es demasiado lejos.
    Le dejó mi correo electrónico, por si quiere ponerse en contacto conmigo.
    Que Dios le bendiga

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