SECUENCIA DE PENTECOSTÉS

MANUEL PÉREZ TENDERO

Las lecturas bíblicas de este domingo de Pentecostés son especialmente significativas y ricas en matices teológicos, espirituales y morales.  También sería este un día propicio para reflexionar sobre los siete dones del Espíritu Santo, tomados de Isaías, o los nueve frutos, tomados de la carta a los Gálatas. No obstante, como ya hemos reflexionado en alguna otra ocasión sobre estas lecturas, propongo, para este domingo, una reflexión sobre la Secuencia de Pentecostés.

Se trata de un precioso poema de cinco estrofas. Muchos son los temas que aparecen, pero nos centramos en un tema por estrofa.

En la primera parte, la Secuencia nos habla sobre todo de la luz. El Espíritu es luz en nuestro camino; luz que viene de arriba, como el sol, pero que penetra hasta el interior del alma. En esto consiste en la espiritualidad: en vivir desde dentro con la luz del Espíritu; de esta manera, la persona espiritual se convierte también en portadora de luz para los demás.

Al final de la primera estrofa, pero sobre todo en la segunda, aparece subrayado un tema bíblico muy querido y muy actual: el descanso, la tregua, el reposo, la brisa, el gozo. El agobio y las prisas, aunque sean por motivos religiosos, son un signo de falta de espiritualidad. El Espíritu –como nos recuerda el precioso Salmo del Pastor, o como nos invita Jesús en el Evangelio– es fuente de paz y de gozo, es el «consolador», aquel que enjuga las lágrimas de nuestro camino. El Espíritu tiene que ver con el símbolo del clima: es brisa suave, temperatura que nos descansa, alivio al mediodía de nuestros cansancios.

La tercera estrofa nos habla de riqueza y de vacío. Como un árbol sin savia, el ser humano se sabe vacío sin Espíritu, dejado a las inclinaciones del pecado que va minando nuestra dignidad. El Espíritu es riqueza interior, hondura personal, madurez humana, fuente de vida y motivación para nuestras actividades. Lleno de riquezas materiales, ¿no va perdiendo el hombre actual su propio espíritu y se va empobreciendo a fuerza de acumular? Un amigo mío solía decir que hay gente tan pobre, que solo tiene dinero.

La cuarta estrofa juega con el símbolo del agua, con el que se ha representado al Espíritu en muchos textos bíblicos. Decía Jesús a Nicodemo que debemos nacer del agua y del Espíritu para poder entrar en el Reino de Dios. El agua tiene una doble o una triple función: dar vida y lavar, así como facilitar los movimientos.

El Espíritu es fuente de limpieza: frente al poder del pecado, el Espíritu de Dios nos trae el perdón y la capacidad de perdonar, nos facilita caminar por las sendas de la misericordia, hace posible que los enemigos superen sus diferencias. Limpios y renovados, podemos recomenzar nuestra vida como hombres nuevos que no se avergüenzan de sí mismos.

El agua, además, es fuente de vida: sin agua, el campo se agosta, las plantas se marchitan y nosotros morimos. Sin Espíritu, nuestra fe queda también muerta, como tierra reseca e infecunda. ¿No está así, a menudo, el campo de nuestra pastoral? ¿No será que falta Espíritu y oración en nuestro cristianismo?

En tercer lugar, esta cuarta estrofa de la Secuencia nos habla de domar el espíritu indómito. Con el agua, el barro se puede moldear; en el agua también son muchos los que acuden para ejercitar sus huesos y sus músculos; con el agua, nuestros rodamientos funcionan mejor y no se calientan. El Espíritu, por tanto, es agua que hace posible nuestra educación, que nos ayuda a que la moral y el bien no sean una carga insoportable. En el agua del Espíritu nuestros huesos se ejercitan por el camino de una espiritualidad verdadera.

En la quinta y última estrofa se habla de don y de esfuerzo. El Espíritu es siempre un regalo gratuito, pero se da «según la fe de tus siervos», se derrama según el recipiente que somos cada uno. El don no evita el esfuerzo, el deseo, la búsqueda; al revés, lo intensifica. El Espíritu «da al esfuerzo su mérito» y nos regala la salvación para que no dejemos de buscarla cada día con mayor intensidad.

Finaliza el tiempo pascual: pedimos para toda la Iglesia y para nuestro mundo la fuerza transformadora del Espíritu de Dios.

Una respuesta a “SECUENCIA DE PENTECOSTÉS

  1. Avatar de MNLopez MNLopez 24 de mayo de 2026 / 11:53 am

    …Ven Señor Jesús para que transformados y renovados…gozemos cada día en la inmensidad de la cruz que plenifica y salva en nuestro caminar…gracias Dios por otro año de gracia más.

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